Fue tan complicado ver el azul del cielo teñir su faz con la llegada del atardecer.
Pensé que aún te quedarías, sosteniendo mis manos y vería tu rostro observando el mar, las olas.
Con una mirada despreocupada, tus manos tocando mi cara.
Tal vez sea que no puedo contener las lágrimas por tu ausencia y, con esta penumbra, el frío de la brisa del mar me hará escapar y olvidar la promesa que te hice: quererte para toda la vida.
Nos perderemos los dos por la ausencia que me haces sentir.
Tal vez al alba te vuelva a encontrar, mas no será la misma emoción, los dos contemplando el atardecer consumiendo el azul del cielo, al lado del mar…
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