martes, 13 de enero de 2026

Dame una respuesta

 Con el temor de que me digas que no,

déjame decirte, que estoy arrepentido de haberte dejado a un lado,
pensando que no importabas en mi vida.
Hoy me he dado cuenta de que formas parte de mí
y de que me gustaría compartir parte de mis días a tu lado.

Quiero verte.
Y si merezco una cachetada, la aceptaré,
con tal de que venga de tus manos,
de que roces mi piel y me dejes sentir, en ese contacto,
el calor de tu mano.

Sí, tengo temor de que me toques de esa forma,
y lo acepto, porque sería el castigo que me darías.
Te juro que lo asumiré.
Solo espero que me enseñes a quererte.

No me gustó nada que te mostraras indiferente conmigo.
Pensé que con la distancia mi amor por ti crecería,
que el tiempo fortalecería el deseo de estar a tu lado.
Pero tengo miedo:
miedo de que me digas que no,
miedo de que no vuelvas a escribirme
y me desarmes otra vez.

Me vuelves loco al pensar que te degradé de esa forma,
por eso te pido que me enseñes a quererte,
que tu indiferencia quede atrás.
Es cierto: no debí llamarte hipócrita,
porque el que lo fue, sin duda, fui yo.

Mi vida espera una respuesta,
mi ser te espera,
mi pensamiento quiere quererte
y tocar tus labios, porque los extraño.


Te extraño.

Dame solo una respuesta:
para callar de una vez
o para continuar y soñar con estar a tu lado,
aceptando que fui un cobarde al decir que no te quería.
Esa mentira me ha costado demasiado. 
No es verdad.

Quiero verte, necesito verte,
ansío esperarte, rodearte por la espalda
y no callar más.

Te quiero.
Te amo.
Te espero.
Y te siento.


Siento tu presencia en mis sueños,
porque en las noches solo ruego una llamada,
escuchar tu voz diciendo
que me quieres,
que me sigues queriendo,
que me extrañas.

Perdóname por decir todo esto,
pero extraño tu presencia.
Quiero verte y volver a decirte, mirándote a los ojos,
que me gusta la luz que irradian.

Espero que sonrías de nuevo para mí.
Te quiero.










No hay comentarios:

Publicar un comentario