Me gusta la actitud que tienes.
Es lo que mas me llamo la atención de ti.
Me recuerdas a como era yo cuando era más joven.
Me arrepiento de haber cambiado.
No me atreví a cambiar el reflejo que sentía.
Por ello decidí no enviarte aquella carta.
Hice que mis manos descansaran, para no enfrentarme ante una aprobación o rechazo.
Y es que no debes cambiar tu forma de ver las cosas, debes seguir siendo feliz.
No permitas que te cambien.
Mi corazón intuía que no debía ser yo, quien transformaría esa luz.
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